Kubrick ha muerto, Kurosawa ha muerto y Woody Allen no goza de buena salud. Por suerte, hace algo más de una década apareció Paul Thomas Anderson, un director joven que, a pesar de su escasa filmografía, promete ganarse un puesto en la historia del cine y encabezar el regreso al arte de alta calidad.
Tras unas notables 'Boogie Nights' y 'Magnolia' ( después de estas adoptó un registro kubrickiano con 'Embriagado de amor', que más tarde culminaría con 'Pozos de ambición'), el director de Los Ángeles nos ofrece una película agotadora, difícil y mucho más profunda de lo que parece. Bien acompañados por una gran técnica de dirección basada en los primeros planos, una fotografía magnífica y una en ocasiones perturbadora banda sonora, se sitúa la sobresaliente participación de los actores. Al contrario que muchos, Hoffman no me ha encantado con su interpretación, si bien reconozco que está a la altura de un papel muy complejo (en "Boogie Nights" sí que me encandiló). Amy Adams y el resto del reparto también cumplen.

La parte de la película más polémica y que más produce la división de opiniones es el desarrollo de la historia. A pesar que puede resultar de base muy interesante, Anderson no se moja demasiado en su crítica a la Cienciología, y los detalles punzantes, que los hay, están bastante camuflados, prefiriendo reflejarla objetivamente para que el espectador saque sus conclusiones. La trama va constantemente a la deriva, es casi impredecible, no deja lugar a que el público se adelante en ningún momento a los acontecimientos. Los monólogos que pronuncia "el Maestro", al ser solo palabras vacías, terminan por hipnotizar al público. La lentitud, la ambigüedad y la excesiva longitud de algunos planos pueden resultar una carga, o todo lo contrario, ya que ayudan mucho más a profundizar en los personajes. Son precisamente en estos en los que se centra el relato, en sus almas descarriadas y mentalidades bastante irreflexivas. Anderson quiere que nos metamos en el cerebro del protagonista, que percibe confusamente la realidad, es mareado y alude constantemente a reminiscencias de su pasado.

En realidad, el cineasta nunca se caracterizó por hacer films muy dinámicos, si no más bien largos y algo solemnes, la principal causa de que su cine no termine de convencer a buena parte del público. Sin embargo, su desarrollo es constante y hemos de dar por seguro que sacará grandes obras en el futuro. 'The Master' no encontrará igual a corto plazo, al menos en el cine americano. Es sin duda una película que habrá que revisionar varias veces, ya que en cada una podremos extraer algo que antes no habíamos percibido. El alto número de escenas que aparecen en el trailer pero no en la película me hace pensar que saldrá una versión extendida en DVD.
Nota: 9/10







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