"Frozen: el reino del hielo", un nuevo y refrescante clásico de Disney
14:39 |
A finales de la década pasada parecía que, definitivamente, Pixar (propiedad de Disney) le había ganado la partida a la histórica compañía de animación, que se había dedicado a realizar secuelas de sus grandes éxitos y que, como era lógico, acababan en fracasos. Su "aliada" tampoco se lo ponía fácil, pues su notable racha iniciada con 'Buscando a Nemo' pasando por 'Los Increíbles' o 'Ratatouille' acabó elevándose a un nivel inalcanzable con 'Wall.e', 'Up' y 'Toy Story 3'.
Pero, como en un cuento de hadas, algo extraño ocurrió: los papeles de ambas compañías parecieron intercambiarse. El flexo andante dejaba de lado su incesante imaginación para producir la secuela 'Cars 2', una acumulación de ideas ya vistas sobre una joven guerrera al más puro estilo "princesas Disney" con 'Brave', y finalmente la precuela 'Monstruos University'. Disney, por su parte, acabó con la animación tradicional para pasarse al 3D desarrollado originariamente por Pixar, y volvió a contarnos historias ambiciosas y refrescantes con 'Enredados' y '¡Rompe-Ralph!'. Finalmente, 'Frozen' restablece a la compañía del ratón en un lugar eminente en el cine de animación americano, atreviéndose a desafiar en esta próxima entrega de los Óscar a la todopoderosa Ghibli.
Y es que 'Frozen' es un clásico instantáneo, que fácilmente se sitúa en el seno de las más emblemáticas historias de princesas de Disney. Basándose en la historia de Hans Christian Andersen "La reina de las nieves", el alarde visual del que es capaz de presumir esta cinta es inconmensurable. La ternura de sus personajes se transmite con simpatía al espectador, que queda maravillado por su encanto. Comprobamos con satisfacción que los tópicos que parecen que van a producirse se derriten, todo se vuelve inesperado. Los protagonistas transmiten las buenas intenciones propias de este tipo de cine, además que sus secundarios logran gags cómicos que no acaban cayendo en el ridículo.
Las dos hermanas protagonistas encarnan los valores de la historia: la soledad y el aislamiento del mundo exterior, que desemboca en el alejamiento de nuestros seres queridos, termina siendo un alegato en favor del calor humano, de la cercanía entre las personas y el sacrificio por los que queremos. La banda sonora añade luz y color a una película en la que quedarse en blanco es una preciosa virtud. El género de princesas se ha revolucionado, ya no esperan a un príncipe que les salve, si no que se calzan botas y guantes para adentrarse ellas mismas en la crudeza de una aventura anticongelante.
Nota: 7+/10
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"Blue Jasmine", Jasmine está triste
9:55 |
Con su cita anual con la cartelera, Woody Allen regresa a las sendas de la preeminencia del drama sobre la comedia, sin llegar a vislumbrar, eso sí, las cotas de tragedia que alcanzó con mayor o menor éxito en 'Match Point' o 'El sueño de Casandra'.
Mediante la desquiciada interpretación de una Cate Blanchett que da todo de sí, se nos presenta un drama contemporáneo, protagonizado por una antigua adinerada que le ha tocado ver como su mundo de lujos y opulencia se ha venido abajo con una crudeza alarmante. Le toca ahora, por consiguiente, lidiar con toda aquella parte de la sociedad humilde a la que siempre había mirado con desprecio por encima del hombro.
Vuelven a escena las manías neuróticas y cínicas de Allen, como ya digo, desde una visión más amarga y menos cómica. El argumento se transmite mediante la dislocación temporal, la reminiscencia, que pone en común el pasado con el presente. Sin embargo, este método no evita que el espectador llegue a una conclusión bastante predecible.
Y es que, a pesar de las buenas interpretaciones femeninas (Blanchett y Hawkins), algo que se da frecuentemente en el cine del director neoyorkino, las dos hermanas que representan dos caras opuestas de enfrentar la vida, una más superficial y elitista, y otra más humilde (que no necesariamente menos superficial), la película no produce en ningún momento la sensación de ver algo nuevo, algo que llame la atención. No sentimos empatía por los problemas de la protagonista, y con la excesiva reivindicación de las penas de los secundarios, terminamos por pensar que los argumentos de la animadversión hacia ella se vuelven redundantes.
Se queda por tanto 'Blue Jasmine' en un efectivo ejercicio de drama, inspirado en 'Un tranvía llamado deseo' (por la que Allen siente especial devoción, pudiendo poner a su película 'Annie Hall' el título de "Una montaña rusa llamada deseo"), pero que carece de la substancia de poso que suele quedar tras el visionado de las películas de este director. Me deja la sensación de ser, a nivel argumental, una de las pocas historias intrascendentes y prescindibles de su filmografía.
Nota: 7/10
"Noches en la ciudad", el veleidoso dedo del destino
5:22 |
Bob Fosse, actor convertido en director por primera vez en esta película, dirige irregularmente un musical adaptado de la aclamada película de Federico Fellini 'Las noches de Cabiria'. Y digo irregular porque, a pesar de que algunas escenas están dotadas de la maestría estética que acompañaría posteriormente al director ganador del Óscar por 'Cabaret', se nota quizás el producto de su inexperiencia (esta es su opera prima), y algunos bailes, a pesar de ser innegablemente simpáticos, resultan demasiado simplones.
La historia abandona la Italia inicial para presentarse en Nueva York varios años después. Cabiria se llama aquí Charity, interpretada por la acogedora Shirley MacLaine (que ya había actuado de prostituta para Billy Wilder en 'Irma la dulce'). Al igual que Giulietta Masina en la original, MacLaine es la encargada de transmitir al espectador los encantos de la historia, la mísera vida de una ingenua chica de alterne que busca desesperadamente encontrar el amor de su vida. Un amor con el que, paradójicamente, nunca se podrá topar debido a su profesión.
El musical es mucho más alegre y sentimental que la película de Fellini. Se nota en que, a pesar de adaptar algunos pasajes (la escena inicial, el actor famoso...), el sentido final, que no cambia substancialmente, sí que ve variado el modo en el que se acaba canalizando, de una manera mucho menos cruel y desgarradora.
Indudablemente el mayor defecto de la cinta es su excesiva duración. A pesar de que las canciones son disfrutables, algunas escenas de bailes se alargan sin sentido en el tiempo, como intentando servir de relleno a una película que, como digo, por el planteamiento de amable comedia romántica que se le ha hecho no debería durar mucho más de una hora.
Nota: 7/10
"Futurama", bienvenidos al mundo del mañana
2:58 |
Casi una década después del inicio de 'Los Simpsons', la serie de animación que hizo popular a su creador, Matt Groening decidió embarcarse en una aventura futurista, con un humor mucho más negro y gamberro que el de la familia amarilla: 'Futurama'.
El destino de ambas series es imposible de no analizar ligado la una con la otra. Mientras que la protagonizada por Homer Simpson siempre ha acaparado la mayor atención mediática, 'Futurama' ha vivido bastante en la sombra, en horarios con menos audiencia y con un reconocimiento menor. Pero no ha pasado desapercibida, puesto que son numerosos los fans que han empezado a reivindicar una última oportunidad a la serie de ciencia-ficción para reemplaza algún día, si cabe, a la serie más longeva de la televisión.
Sin embargo, sin dejar de comparar ambas series en sus mejores épocas ('Futurama' aún no ha tenido tiempo de tener malas temporadas), la segunda gran serie de Groening posee un filón prácticamente inagotable: la más retorcida fantasía. Mientras que Springfield no deja de ser una parodia constante del mundo cotidiano, Nueva Nueva York es el centro de todo un universo de posibilidades argumentales, lo que ha sido demostrado por su infinita variedad de guiones para cada uno de sus capítulos, cada cual más surrealista e imposible, sin caer nunca en la presuntuosidad.
Más allá de su humor hiriente (protagonizado en su mayoría por Bender), que rompe sensiblemente con la moralina simpsoniana, la serie del futuro ha sabido dedicar capítulos a la emotividad, demostrando que en esa faceta también tiene mucho que decir. Algunos de sus episodios han conseguido conmover a los espectadores con una inesperada ternura oculta entre su tono cómico, sobretodo cuando las historias del pasado y del futuro se unen. La crítica social también está presente, aunque quizás un poco desvirtuada, destacando, incluso aún más que en 'Los Simpson', los lejanos límites de la estupidez humana (generalmente a través del personaje de Fry).
A continuación, mi ránking personal en cuanto a los capítulos de la serie:
-1º El difunto Philip J. Fry: Por desvelar el secreto del universo... dos veces.
-2º La picadura: Por jugar con el surrealismo de una manera tan fascinante.
-3º La suerte del Frylandes: Por ese ¿inesperado? y desgarrador final.
-4º Las manos del diablo son juguetes ociosos: Por ser una de las historias más originales de toda la serie.
-5º El planeta natal de Leela: Por desvelar el gran secreto de una manera tan tierna y acogedora.
-6º Inspección letal: Por ese gesto final que sirve un homenaje a la vida.
-7º Ladrido jurásico: Para la mayoría, el más querido, por ser uno de los momentos más emotivos y tristes de la animación estadounidense.
-8º Fry y la fábrica de Slurm: Por tener algunos de los mejores gags cómicos de toda la serie.
-9º Meanwhile: Por ese enternecedor y agradecido ¿punto final? a la serie.
-10º La guerra es una M: Por ser una de las críticas más corrosivas a la par que irónicas del ejército estadounidense.
Después de ser cancelada tras su cuarta temporada en 2003, volvió a aparecer ante su público en 2007 con la salida en DVD de 4 películas, ninguna de ellas excesivamente destacable más allá de la primera media hora de la cuarta, 'Hacia la verde inmensidad'. Más tarde, en 2010 volvería a retomarse por dos temporadas más, hasta que, finalmente en 2013, se daría por concluida la serie "definitivamente", a pesar de que siempre han dejado la puerta abierta a regresar.
De este modo, la sensación que nos queda tras su último episodio es la de que aún quedan muchas más historias que contar. Y mientras que la mayor parte de sus fans pide a gritos el fin de la decadente 'Los Simpson' como impulso de la resurrección de 'Futurama', termina demostrando por méritos propios que se trata de una serie animación infravalorada, quizás, demasiado avanzada para su época.
Nota: 8/10
"Gravity", 2013-D: una experiencia en el espacio
3:14 |
Alfonso Cuarón eleva el nivel cinematográfico de lo que llevamos de año (bastante bajo de momento, aunque también es verdad que las, en teoría, mejores películas acostumbran a estrenarse a partir de estas fechas) con una película que, si bien es discutible si "es mejor que" otras, lo que sí ha demostrado por méritos propios es haber conseguido explorar un universo bastante dejado de lado en el cine: el espacio 3D. Y nada mejor que hacerlo en el propio espacio exterior.
El uso del espacio como plataforma de actuación le dan infinitas posibilidades a un director que, como ya demostró sin ir más lejos en 'Hijos de los hombres', posee un repertorio de planos y utilización de la cámara prodigioso dentro del cine actual. El famoso plano-secuencia de 'Hijos de los hombres' que "sacudió" a la audiencia tiene en 'Gravity' una réplica. Y es que la apertura de la cinta es, como su antecesora, digna de alabanza, porque la complejidad que esto supone es extraña que se pretenda buscar en el cine, pues el corte de la secuencia es una de sus principales "ventajas" sobre el teatro (¿alguien vio 'La soga' de Hitchcock?).
La experiencia que supone la visualización de 'Gravity' es plenamente sensorial, por ese motivo, el propio director aconseja que los espectadores acudan a las grandes salas en 3D para que los sentidos capten con más intensidad la intención fílmica. Y en este aspecto, tiene toda la razón.
La trama vive a expensas de su parte técnica, si bien es verdad que la historia no requiere demasiado tiempo en resumirse, busca más la interacción personal del espectador con el relato. En este sentido, 'Gravity' supone toda una revolución, pues lo más cercano que podemos encontrarnos a algo así es lo que pueden ofrecernos en pequeñas dosis en algunos Parques Temáticos. En esta cinta, se lleva a su máxima capacidad.
Como defendió el propio Steven Spielberg en algunas declaraciones sobre '2001', 'Gravity' va más allá del género de ciencia-ficción para convertirse en "ciencia-eventualidad", un próximo objeto de estudio que sobrepasa las fronteras del cine.
Nota: 8/10
"Mi vecino Totoro", la inocencia perdida en el cine y en la realidad
9:01 |
La influencia de Disney ha invadido la infancia en todo occidente. Sus personajes, estereotipados príncipes valientes y honrados, y delicadas y hermosas princesas, llevan marcando a la sociedad desde hace generaciones. La consecuencia había sido una disgregación por causa de género, en las que las principales perjudicadas eran las niñas, que en ningún momento tenían al alcance heroínas a las que idolatrar que las independizaran del hombre.
El cine de Ghibli, en especial de Hayao Miyazaki, director de, entre otras, la película de la crítica, propone un vuelco revolucionario de la hegemonía de la factoría californiana. Miyazaki ya plasmó en su primera película, 'Nausicaa del Valle del Viento', que sus personajes femeninos no quedarían relegados a un plano de debilidad. Nausicaa es una princesa guerrera, luchadora, inteligente y quien lleva a cuestas su propia aventura.
Además de esto, también es el paradigma de otros dos rasgos indentificativos del director japonés: su respeto y admiración por la Naturaleza y por el elemento del Viento. Tres factores a los que, a través de una imaginación desbordante, recurrirá en mayor o menor medida en toda su producción posterior, dando a luz a magníficas obras como 'El castillo en el cielo', 'La princesa Mononoke', 'Porco Rosso', 'El viaje de Chihiro' o 'El castillo ambulante'.
Pero en 1988, año en el que su colega en la compañía Takahata dirigió 'La tumba de las luciérnagas', de un registro mucho más triste y frío, Miyazaki estrenó lo que parecía un alter ego de la misma, donde la idealización de los sentimientos humanos en su grado más puro y sincero dotaron su metraje de una inocencia y humanidad alentadora, como nunca antes se había tenido el placer de disfrutar en el cine: 'Mi vecino Totoro'.
Protagonizada por dos niñas, narra su traslado al campo con su padre, motivada por la enfermedad de su madre. Satsuki y Mei tienen la oportunidad de juguetear en la naturaleza, rodeadas de un padre atento y encantador, y de unos vecinos solidarios y trabajadores. La imaginación infantil se mezclará con la realidad cuando las chiquillas conozcan a un extraño espíritu del bosque: Totoro.
El drama que salpica sus vidas será aliviado por la alegría y la ilusión que les empuja a conocer el nuevo mundo que les rodea, donde detrás de cada tronco de árbol o arbusto pueden encontrarse a un ser maravilloso que solo ellas pueden ver. Una versión muy diferente de la infancia actual, donde los niños viven en ciudades, rodeados de máquinas y contaminación, y muy pocas veces tendrán la oportunidad de disfrutar de la Naturaleza o de darle rienda suelta a la imaginación.
Los sentimientos que desprenden son tan cercanos que nos identificamos con ellas de múltiples maneras: como padres, como hermanos mayores... pero incluso como hermanos menores, fascinados por esa madurez que empieza a despertar en las jovencitas. La película posee una ingenuidad tan deliciosa que llega al corazón, que va más allá de su inicial inclinación infantil.
Y realmente me arrepiento de no haber podido disfrutar esta compañía de animación en mi infancia, más bien por la culpa de la alarmante sombra acaparadora de Disney. He perdido que la influencia benigna casi medicinal del cine de Miyazaki, de sus fantasías, sus preciosas bandas sonoras y sus magníficos dibujos hechos con la técnica de animación tradicional hayan penetrado en mi subconsciente, para poder haberme convertirdo, quizás, en una persona mejor.
Pero hoy, siendo ya adulto, me impaciento a la hora de ver una nueva película suya antes de dormir, porque sé que marcharé a la cama soñando con universos utópicos, llenos de encantos y de bondad; y me mantengo risueño, deseando que, ojalá, el mundo real pueda llegar a ser algún día así de perfecto.
Nota: 9/10
"Antes del anochecer", Viena, París, Grecia
11:38 |
El recorrido europeo de la pareja cinematográfica de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke) llega a su fin en las costas griegas. En esta ocasión, Richard Linklater, su director y guionista (o co-guionista, junto con sus dos actores principales), repite fórmula, sin embargo, se muestra más ambicioso y completo que con sus antecesoras.
'Antes del amanecer', en 1995, nos contaba el encuentro casual de un joven americano y una joven francesa en un tren que recorría Europa, a la altura de Viena. A pesar de los discursos que pronunciaba la pareja, siempre realistas y humanos, el encuentro no dejaba de ser idílico, la consumación del sueño romántico perfecto: encontrarte a una persona maravillosa que te invitara a pasar la noche de tu vida en una exótica capital europea.
'Antes del atardecer', en 2004, nos contaba el reencuentro de los dos amantes varios años después. Ambos actores, ahora mucho más maduros, constituían una película mucho más sincera y desengañada que la primera. Las secuelas del amor romántico les estaban pasando factura y necesitaban liberarse de toda aquella tensión, y recapacitar sobre lo sucedido desde una visión más racional. El metraje pecó de una demasiado corta duración.
'Antes del anochecer' se muestra como el capítulo más maduro con diferencia. Juega, además, con el factor "cariño" para quienes ya habíamos visto las anteriores, afecto por unos personajes que al abrirse nos han llegado en mayor o menor medida y que hemos visto su evolución. A pesar de repetir patrón (sus incansables diálogos, el alma de cualquiera de las tres cintas), en esta ocasión entran en juego más personajes, con los que sentimos a Celine y Jesse colocados sobre un lugar real en el mundo. La unión definitiva de ambos personajes crea en nosotros cierta sensación de satisfacción, y dota a la película de una oportunidad de tratar temas que antes no había podido, especialmente la paternidad y la vejez, algo que no es ni mucho menos original en su base, pero sí en la profundidad en que se aborda.
Sin embargo, la trilogía no deja de ser un ejercicio de estilo de su creador, que plasma en el guión, hábilmente, una serie de reflexiones personales, que divide entre las dos voces protagonistas. Linklater destaca más como guionista que como director, y es precisamente por su trato muy íntimo de la obra por lo que recibe detractores (al igual que partidarios). Se deja ver una innegable influencia alleniana en su inmersión en el pseudogénero "comedia romántica inteligente" y las relaciones de pareja, pero, como es obvio, el portentoso uso de la crítica irónica y el sentido del humor de Allen les hacen incomparables.
La trilogía que ahora cierra 'Antes del anochecer' es una alternativa a las ligeras comedias románticas contemporáneas. Un producto más exquisito, y por tanto, más restringido al público general.
Nota: 7/10
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